Debate1en Análisis de DAFO: Aplicación de una moneda social en la Fundación Amadip Esment

  1. Rubén Corujo San Millán says:

    Hola Lucila,
    Me ha parecido muy interesante tu análisis sobre la posible aplicación de una moneda social en la Fundación Amadip Esment, especialmente porque partes de una idea muy realista: no planteas la moneda social como una solución general o abstracta, sino como un sistema de intercambio interno que podría crecer progresivamente hacia el entorno local. Creo que este enfoque gradual es una de las principales fortalezas de tu propuesta, ya que se adapta bien a una entidad que trabaja con personas con discapacidad y donde la accesibilidad, el acompañamiento y la confianza son aspectos fundamentales.
    Uno de los puntos que más destacaría de tu análisis es la idea de que la moneda social podría servir para reconocer tareas que actualmente no están remuneradas o suficientemente valoradas. Me parece una aportación muy relevante, porque en entidades como Amadip Esment muchas contribuciones cotidianas pueden tener un gran valor comunitario, aunque no siempre encajen dentro del mercado laboral convencional. En ese sentido, tu propuesta permite ampliar la idea de “valor económico” e incluir dimensiones como la participación, la cooperación, el tiempo y la autonomía personal.
    También considero acertado que señales como debilidad la necesidad de adaptar el sistema a la diversidad de usuarios. En este caso, la moneda social solo tendría sentido si fuera comprensible, accesible y flexible. Si el sistema fuera demasiado técnico o rígido, podría generar exclusión en lugar de inclusión. Por eso, me parece muy importante tu insistencia en que el diseño debe ajustarse a distintos niveles de autonomía y comprensión.
    En cuanto a las amenazas, me parece especialmente pertinente el riesgo de que la moneda quede limitada a algo simbólico si los usuarios no encuentran espacios reales donde utilizarla. Para que el sistema funcione, no basta con que las personas puedan obtener moneda; también deben tener opciones útiles y atractivas para gastarla. Quizá aquí podrías reforzar aún más la propuesta con ejemplos concretos de usos internos, como cafetería, talleres, actividades culturales, productos elaborados en la fundación o pequeños servicios comunitarios.
    También me parece muy adecuada tu reflexión sobre el papel del Ayuntamiento y de otros actores locales. La expansión externa no debería plantearse desde el principio como una exigencia, pero sí como una posible segunda fase. En ese sentido, creo que tu análisis muestra bien que la aceptación externa no es una barrera fija, sino una cuestión que depende de la confianza, la legitimidad institucional y la utilidad práctica de la moneda.
    Como posible mejora, quizá podrías matizar el riesgo de que el sistema de reconocimiento de tareas genere desigualdades internas. Has señalado muy bien que habría que definir qué tareas generan valor y cómo se reconocen, pero creo que sería interesante añadir que ese proceso debería hacerse de forma participativa, escuchando a usuarios, familias, profesionales y responsables de la entidad. Así se evitaría que la moneda social reprodujera jerarquías internas o generara comparaciones injustas entre participantes.
    En general, considero que tu propuesta es muy sólida porque no idealiza la moneda social, sino que la presenta como una herramienta con potencial, pero también con límites. La clave, como señalas, no estaría solo en crear una moneda, sino en construir un sistema útil, accesible y sostenible que refuerce la autonomía y la inclusión de las personas usuarias de Amadip Esment.

    Un saludo y buen semestre,
    Ruben C.

Debate2en Aplicación de una moneda social en la Fundación Amadip Esment

  1. Oscar Alvarez Muñoz says:

    Hola Lucia, tu análisis es muy interesante, además de que me parece muy acertado la identificación de la confianza comunitaria como algo clave y diferencial de Amadip Esmet.

    En todo caso en mi opinión la viabilidad del sistema cambia en función del modelo de moneda que se adopte, para una entidad como Amadip que tiene actividades productivas muy diversificadas sería interesante un sistema de crédito mutuo debido a que no exige capital previo, y sus saldos se compensan de forma automática entre sus participantes. Con esto se supera la debilidad de la escasa masa crítica inicial que tú señalas. Corrons 2026 documenta que este tipo de diseño es el que mejor funciona en comunidades ya cohesionadas.

    Respecto a la amenaza de no aceptación externa, el DAFO lo trata como una barrera muy difícil de superar, pero Albert et al. (2024) muestran que la participación del Ayuntamiento como promotor, es el mecanismo que mejor ha permitido la aceptación de monedas sociales de perfil similar para que así consigan arraigo territorial.

    ¿Qué piensas tu?

    Bibliografía

    Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo de los territorios [material docente]. Universitat Oberta de Catalunya.

    Albert Moreno, J. F., Gómez Fernández, N. y Náñez Alonso, S. L. (2024). Monedas sociales en la era digital: retos y oportunidades. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, 110, 163-200. https://doi.org/10.7203/CIRIEC-E.110.26853

  2. Ena Herranz Gil says:

    Hola Lucía, ¿cómo estás?

    Cuando leí tu propuesta me pareció buena, sobre todo la forma en que has puesto la idea de la moneda social al contexto concreto de tu empresa. Se nota que has pensado en los problemas prácticos desde el principio, y eso para mí es clave, porque si la moneda no circula fuera de la propia entidad, al final no sirve de mucho.

    Lo que comentó Óscar sobre el crédito mutuo también me hizo pensar. En un entorno como el de Amadip, donde ya hay bastante movimiento interno y muchas actividades distintas, quizá sea una manera más realista de empezar sin exigir que desde el primer día haya un montón de transacciones.

    Otra forma de aplicarlo que podría ser: que la moneda funcione como un sistema de reconocimiento por pequeñas tareas dentro de la comunidad, especialmente para personas que no están en empleo. Esa moneda podría utilizarse después en servicios concretos del entorno (como comercios locales o recursos vinculados a la Fundación), dándole un uso real y fomentando también la autonomía. ¿Qué te parece? ¿Crees que es viable?

    Creo que si añades algo así en la parte final, puede ayudar a visualizar mejor cómo funcionaría en la práctica (que por cierto, voy a aplicar a mi propio proyecto).

     

    Gracias por la aportación, que ha sido muy cómoda de leer y con un buen contenido.

Debate1en El papel de las tecnologías en la Fundación Amadip Esment

  1. Araceli Aguayo Manjón-Cabeza says:

    Hola Lucila,

    Muy interesante ver como en la Fundación Esment Amadip la tecnología ha dejado de ser un actor secundario y se ha convertido en el corazón de muchos de sus proyectos. A diferencia de muchas ostras organizaciones que solo hacen uso de lo digital para tareas de oficina básicas, en este caso vemos un impulso genuino por crear herramientas que tocan la realidad diaria de las personas. Me parece increíble ver como algo aparentemente sencillo como un temporizados para el lavado de manos puede marcar la diferencia entre la dependencia y la autonomía de algunas personas. En estos casos la tecnología es un puente hacia la seguridad personal y la dignidad muy necesario que encaja con la visión de ESS que estudiamos y que pone la vida en el centro.

    Además es muy valioso que la organización enseñe a crear esta tecnología abriendo espacios para la robótica, por ejemplo, que ayudan a romper el estigma de que las competencias digitales no están al alcance de todas las personas.

    Sin embargo, es verdad que este camino no es fácil y hay que mantenerse firmes frente a la brecha digital. Una digitalización impuesta o demasiado compleja puede crear barreras de exclusión en lugar de derribarlas. También esta el riesgo de la dependencia tecnológica, donde se acaba enfriando demasiado el trato humano, ya que en el sector social el acompañamiento cercano es la esencia, y permitir que la tecnología sustituya en exceso al contacto humano directo sería un error.

    Por tanto, coincido contigo en que, en este caso, el desafío no es ser la más tecnológica sino la más sabia al elegir las herramientas que usa. El objetivo final debe ser una digitalización prudente y con alma, donde las innovaciones digitales nos den más tiempo que invertir en el cuidado humano. La tecnologías debe seguir siento una herramienta de apoyo bajo una mirada crítica que garantice que el componente humano sigue siendo el motor principal.

    Un saludo,

    Araceli.