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Aplicación de una moneda social en la Fundación Amadip Esment

ANÁLISIS DAFO

 

DEBILIDADES

La implantación de una moneda social en la Fundación presenta varias limitaciones, en primer lugar, su utilidad podría verse reducida si solo se queda solo dentro de la organización, con pocas opciones reales para gastarla. Por ejemplo, si la moneda solo se puede utilizar en talleres o actividades internas, puede llegar un punto en el que los usuarios no encuentren suficientes incentivos para usarlas. Esto podría limitar los intercambios y que el sistema no resulte lo suficientemente dinámico desde el inicio. (Yuba, 2015-16, p. 36-37).

Además, especialmente durante la fase inicial, es muy probable que haya pocos participantes, lo que ralentiza la circulación de la moneda y dificulta que se generen intercambios. Otra debilidad importante es que el funcionamiento depende directamente de como esté diseñado, ya que, si el sistema es muy complejo o poco claro, eso puede generar rechazo, por eso es imprescindible que sea claro, atractivo y eficiente al mismo tiempo. Provocando que los usuarios no le vean una utilidad efectiva y terminen por descartar esta alternativa.

Por último, la implantación de una moneda complementaria implica una carga de trabajo interno, ya que la Fundación deberá dedicar recursos y tiempo a organizar el sistema, controlar los intercambios y asegurar su correcto funcionamiento, lo que puede suponer un esfuerzo adicional para la organización

 

AMENAZAS

En cuanto a los riegos, uno de los principales es la preferencia por el dinero convencional. Si los usuarios no perciben un beneficio claro, es probable que prioricen el uso de la moneda tradicional, lo que dificultaría de forma evidente la implantación del sistema (Hirota, 2019, p. 4-6).

Además, también puede existir falta de aceptación por parte del entorno, como comercios, familias u entidades, que si no aceptan la moneda o no la ven útil, por lo que, aunque Amadip implemente correctamente el sistema, si el entorno no colabora, la moneda tendrá un alcance muy limitado (Yuba, 2015-16, p. 36-37).

Por eso mismo, otra dificultad a la que se enfrenta este sistema es a ampliar su red de uso, porque, aunque la moneda tenga impacto real, si no sale de la Fundación y es aceptada en otros espacios, su uso quedará muy limitado. Lo que nos demuestra que el crecimiento del sistema depende también de agentes externos que Amadip Esment no controla directamente.

 

FORTALEZAS

En el caso de la Fundación Esment, la implementación de una moneda social partiría de una base muy favorable, ya que la entidad ya funciona como una comunidad consolidada donde existen relaciones de confianza, cooperación y acompañamiento. Esto es clave, ya que las monedas complementarias se sostienen precisamente sobre el valor social y la confianza de los participantes (Hirota, 2019, p. 4-6).

Además, la fundación promueve una variedad de actividades productivas que permitirían generar intercambios reales, lo que facilitaría que la moneda tenga una utilidad concreta desde el inicio, pudiendo utilizarse para reconocer la participación en estas actividades y fomentar el trabajo dentro de la organización (Hirota, 2019, p. 4-7).

Por otro lado, una moneda social encaja perfectamente con la misión de Esment, ya que permite dar valor a las personas y, de alguna forma, reducir la dependencia del sistema financiero tradicional, aportando mayor autonomía a los propios usuarios. Y, de esta forma, ofrecer la posibilidad de adaptar el sistema de intercambio a las necesidades de la Fundación, reforzando el consumo local y la conexión con el entorno, facilitando también posibles colaboraciones con agentes externos que pertenezcan al mismo territorio (Corrons, 2014-15, p. 118-125).

 

OPORTUNIDADES

Existen varias oportunidades derivadas de la implementación de una moneda complementaria que podrían ser muy positivas para Amadip Esment. En primer lugar, fomentando redes de cooperación no solo dentro de la organización, sino también con el entorno, ampliando la posibilidad de establecer vínculos con comercios locales, asociaciones u otras entidades, ampliando el impacto de la Fundación más allá de su propio espacio (Yuba, 2015-16, p. 36-37).

Otro aspecto interesante es el refuerzo del arraigo territorial, ya que este tipo de iniciativas favorecen que los intercambios se realicen dentro del entorno local, contribuyendo a dinamizar la economía de proximidad y a generar un mayor sentimiento de pertenencia (Corrons, 2014-15, p. 118-125).

De esta misma manera, permitiría activar recursos que actualmente están desaprovechados, fomentando una mayor participación de los usuarios en actividades productivas, siendo útiles, reconocidos y recompensados dentro de la comunidad. Por ejemplo, fomentando la actividad laboral de aquellos usuarios que no están en activo, a través de la participación en actividad que son recompensadas con la moneda.

Asimismo, la moneda social también podría actuar como una herramienta de innovación social, introduciendo nuevas formas económicas más inclusivas y participativas, alineadas con los principios de la Economía Social y Solidaria. Para esto, sería especialmente interesante integrar herramientas digitales sencillos que faciliten su uso, control y posible expansión.

 

 

 

Referencias

Yuba Peiró, A. [Alejandro] (2015-2016) Las monedas sociales, definición y análisis de experiencias. [Trabajo final de grado] Facultad de Economía y Empresa. Universidad de Zaragoza. https://zaguan.unizar.es/record/58127/files/TAZ-TFG-2016-3820.pdf;

Hirota, Y. [Yasuyuki] (2019). Ventajas e inconvenientes del uso de las monedas sociales y complementarias (MSCS): ¿qué tipo de valores se ofrecen? International Journal of Community Currency Research, 23(1), 48-62. DOI: https://doi.org/10.15133/j.ijccr.2019.005

Corrons Giménez, A. F. [August Francesc] (2014-2015) Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico. [Trabajo final de master] Insititut Interuniversitari de Desenvolupament Local – Universitat Jaume I – Universitat

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  1. Oscar Alvarez Muñoz says:

    Hola Lucia, tu análisis es muy interesante, además de que me parece muy acertado la identificación de la confianza comunitaria como algo clave y diferencial de Amadip Esmet.

    En todo caso en mi opinión la viabilidad del sistema cambia en función del modelo de moneda que se adopte, para una entidad como Amadip que tiene actividades productivas muy diversificadas sería interesante un sistema de crédito mutuo debido a que no exige capital previo, y sus saldos se compensan de forma automática entre sus participantes. Con esto se supera la debilidad de la escasa masa crítica inicial que tú señalas. Corrons 2026 documenta que este tipo de diseño es el que mejor funciona en comunidades ya cohesionadas.

    Respecto a la amenaza de no aceptación externa, el DAFO lo trata como una barrera muy difícil de superar, pero Albert et al. (2024) muestran que la participación del Ayuntamiento como promotor, es el mecanismo que mejor ha permitido la aceptación de monedas sociales de perfil similar para que así consigan arraigo territorial.

    ¿Qué piensas tu?

    Bibliografía

    Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo de los territorios [material docente]. Universitat Oberta de Catalunya.

    Albert Moreno, J. F., Gómez Fernández, N. y Náñez Alonso, S. L. (2024). Monedas sociales en la era digital: retos y oportunidades. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, 110, 163-200. https://doi.org/10.7203/CIRIEC-E.110.26853

  2. Ena Herranz Gil says:

    Hola Lucía, ¿cómo estás?

    Cuando leí tu propuesta me pareció buena, sobre todo la forma en que has puesto la idea de la moneda social al contexto concreto de tu empresa. Se nota que has pensado en los problemas prácticos desde el principio, y eso para mí es clave, porque si la moneda no circula fuera de la propia entidad, al final no sirve de mucho.

    Lo que comentó Óscar sobre el crédito mutuo también me hizo pensar. En un entorno como el de Amadip, donde ya hay bastante movimiento interno y muchas actividades distintas, quizá sea una manera más realista de empezar sin exigir que desde el primer día haya un montón de transacciones.

    Otra forma de aplicarlo que podría ser: que la moneda funcione como un sistema de reconocimiento por pequeñas tareas dentro de la comunidad, especialmente para personas que no están en empleo. Esa moneda podría utilizarse después en servicios concretos del entorno (como comercios locales o recursos vinculados a la Fundación), dándole un uso real y fomentando también la autonomía. ¿Qué te parece? ¿Crees que es viable?

    Creo que si añades algo así en la parte final, puede ayudar a visualizar mejor cómo funcionaría en la práctica (que por cierto, voy a aplicar a mi propio proyecto).

     

    Gracias por la aportación, que ha sido muy cómoda de leer y con un buen contenido.

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