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DAFO DEFINITIVO

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DAFO DEFINITIVO

Buenas tardes, En esta nueva aportación presento el análisis DAFO, esta vez definitivo, sobre la posible influencia de una moneda social local en MESCoop Aragón / Mercado Social Aragón, incorporando también algunas ideas surgidas a partir del intercambio con los compañeros. MESCoop Aragón como bien he dicho en anteriores entradas es una cooperativa de servicios vinculada a la economía social y solidaria que trabaja para fortalecer redes de intercooperación, visibilizar iniciativas transformadoras y fomentar un consumo responsable. Precisamente por ese…
Buenas tardes, En esta nueva aportación presento el análisis DAFO, esta vez definitivo, sobre la posible influencia de una…

Buenas tardes,

En esta nueva aportación presento el análisis DAFO, esta vez definitivo, sobre la posible influencia de una moneda social local en MESCoop Aragón / Mercado Social Aragón, incorporando también algunas ideas surgidas a partir del intercambio con los compañeros.

MESCoop Aragón como bien he dicho en anteriores entradas es una cooperativa de servicios vinculada a la economía social y solidaria que trabaja para fortalecer redes de intercooperación, visibilizar iniciativas transformadoras y fomentar un consumo responsable. Precisamente por ese carácter comunitario, territorial y cooperativo, me parece una entidad muy adecuada para pensar qué podría aportar una moneda social local y también cuáles serían sus límites reales.

Las monedas sociales no buscan sustituir la moneda oficial, sino complementarla y responder a algunos de sus límites, especialmente cuando se trata de reforzar la economía local, la reciprocidad y la cohesión comunitaria (Atxukarro, 2014). Además, diferentes autores destacan que este tipo de herramientas pueden ayudar a construir capital social, reforzar la confianza entre actores del territorio y dinamizar economías locales desde lógicas más cooperativas (Collom, 2008; Seyfang y Smith, 2002).

A partir del análisis inicial y del feedback recibido por dos de mis compañeros, creo que la idea principal se mantiene: una moneda social podría encajar bien en MESCoop Aragón, pero solo tendría sentido si consigue ser útil, sencilla y realmente integrada en la vida de la red. No bastaría con que fuese una propuesta atractiva sobre el papel; tendría que servir para activar intercambios reales, reforzar la intercooperación y evitar que se pierda valor dentro del propio mercado social.

Fortalezas

La principal fortaleza de MESCoop Aragón sigue siendo la existencia de una red previa de confianza y cooperación. Esto es clave, porque una moneda social no funciona solo por su diseño técnico, sino porque hay una comunidad que la sostiene, la usa y le da sentido. En este caso, MESCoop no parte de cero: ya existe una base de entidades y personas vinculadas a la ESS que comparten ciertos valores y una cultura de colaboración. Como señalaba uno de los compañeros, el dinero, y más aún una moneda social, funciona en gran parte como un acuerdo social basado en la confianza y la participación.

Otra fortaleza importante es que la lógica de una moneda social encaja bastante bien con la identidad de la entidad. MESCoop Aragón ya trabaja desde la intercooperación, el arraigo territorial y el refuerzo de circuitos económicos alternativos. Por eso, una moneda social no sería algo externo a su misión, sino una herramienta que podría profundizar en dinámicas que ya forman parte de su razón de ser. Blanc (2011) señala que este tipo de monedas se orientan a proteger y fortalecer una comunidad, y ese enfoque conecta claramente con un mercado social que quiere fortalecer relaciones económicas más justas, próximas y solidarias.

Además, me parece especialmente relevante una idea que apareció en los comentarios: una moneda social podría ayudar a movilizar recursos que a veces quedan parados o infrautilizados. En redes cooperativas y comunitarias puede haber materiales, saberes, horas de trabajo, apoyos o capacidades que no siempre encuentran encaje en euros. En ese sentido, la moneda social podría actuar como un mecanismo para poner en circulación ese valor que ya existe pero que muchas veces no se activa dentro del mercado convencional.

Debilidades

La principal debilidad que sigo viendo es que poner en marcha una moneda social exige mucha implicación real y bastante constancia. Una cosa es que la idea guste y otra muy distinta que las entidades y personas la incorporen de verdad a sus prácticas cotidianas. Uno de los comentarios señalaba algo muy cierto: al principio muchas iniciativas generan entusiasmo, pero luego mantenerlas en el tiempo es más difícil. Creo que en este caso ese riesgo es muy real. Corrons (2015) también insiste en que estos sistemas dependen mucho de la capacidad adaptativa de sus usuarias y de su predisposición al cambio.

Otra debilidad importante es la necesidad de una buena organización interna. Una moneda social requiere reglas claras, seguimiento, coordinación y una masa mínima de intercambios para que tenga sentido. Si no circula lo suficiente, puede quedarse en algo más simbólico que práctico. Además, MESCoop Aragón agrupa realidades distintas, y no todas las entidades tendrían las mismas necesidades, recursos o capacidades para implicarse del mismo modo. Esto podría dificultar que la moneda se use de forma equilibrada y continuada dentro de la red.

También hay que tener en cuenta que, aunque la moneda social pueda complementar el dinero convencional, no elimina por sí sola las limitaciones materiales y económicas de las organizaciones. Puede abrir posibilidades, sí, pero no sustituye necesidades básicas de liquidez ni resuelve automáticamente problemas estructurales.

Oportunidades

La oportunidad más clara es que una moneda social local podría reforzar la economía interna del propio mercado social. Si parte del valor generado por las entidades recircula dentro de la red, se evitaría en mayor medida su fuga hacia circuitos económicos convencionales. Esta fue una de las ideas más interesantes aportadas por los compañeros: el posible efecto multiplicador de la moneda social. Es decir, no solo facilitar un intercambio puntual, sino conseguir que ese valor siga moviéndose dentro de MESCoop Aragón y fortalezca la intercooperación entre entidades.

También veo como una oportunidad importante la posibilidad de dar salida a recursos infrautilizados. Tal como se comentaba en el debate, en las cooperativas a veces hay horas, conocimientos, materiales o capacidades que en euros no se movilizan fácilmente. Una moneda social podría funcionar como un “desatascador” de ese valor, permitiendo que circule dentro del barrio o de la red y reforzando así el tejido comunitario.

Otra oportunidad tiene que ver con el impacto social y comunitario. Las monedas complementarias no solo sirven para comprar o intercambiar, sino también para reforzar reconocimiento, pertenencia, reciprocidad y cohesión social (Cahn, 2000; Ryan-Collins et al., 2008). En el caso de MESCoop Aragón, esto podría traducirse en una red más conectada, más visible y más capaz de sostener relaciones económicas transformadoras desde el territorio.

Además, una moneda social podría reforzar la autonomía relativa de la red en contextos de incertidumbre o crisis, ayudando a sostener ciertos intercambios incluso cuando el dinero convencional circula peor. En una entidad de ESS, esta dimensión de resiliencia me parece especialmente valiosa.

Amenazas

La amenaza principal sigue siendo que la moneda social no alcance un uso real y se quede en una propuesta atractiva, pero con poco recorrido práctico. Si las entidades la perciben como una complicación añadida, o si no le encuentran una utilidad clara en su día a día, el sistema puede acabar generando más esfuerzo que beneficios. Esta idea encaja con lo que plantea Corrons (2015), cuando señala que este tipo de iniciativas dependen mucho de la predisposición al cambio y de la capacidad adaptativa de las personas usuarias.

Otra amenaza es que la iniciativa no consiga suficiente masa crítica. Si solo participa una parte pequeña de la red, la moneda puede perder dinamismo y acabar acumulándose sin generar un circuito vivo de intercambio. En ese caso, el valor simbólico seguiría ahí, pero su impacto económico y comunitario sería limitado. Esto también se relaciona con lo que señalan Blanc (2011) y Seyfang y Smith (2002), en el sentido de que estas monedas solo tienen recorrido cuando logran sostener una comunidad activa de uso, reciprocidad y circulación.

A esto se suma otro riesgo importante: si la moneda se apoya en una infraestructura digital, habría que cuidar mucho cómo se diseña. Si la herramienta tecnológica no es sencilla, transparente y coherente con los valores de la ESS, podría generar rechazo o reproducir dependencias poco compatibles con la soberanía económica de la red. En ese sentido, me parece interesante la idea de que, si se desarrolla una infraestructura digital, esta debería basarse en principios próximos al cooperativismo de plataforma, con transparencia, control democrático y una gestión no extractiva de los datos, algo que conecta con los planteamientos de Fuster, Espelt y Renau (2021).

Por último, también existe una amenaza más amplia de tipo cultural y contextual: MESCoop Aragón sigue operando dentro de una economía donde domina la moneda oficial y donde muchas prácticas cotidianas están alejadas de la reciprocidad o del consumo responsable. Eso significa que una moneda social no solo tendría que funcionar técnicamente, sino también convencer, generar hábito y sostenerse frente a inercias muy fuertes del entorno. En este punto, Atxukarro (2014) y Corrons (2015) recuerdan que las monedas complementarias no funcionan de manera automática, sino que requieren un cambio de lógica económica y una implicación comunitaria real.

Conclusión final

Creo que una moneda social local sí podría aportar valor a MESCoop Aragón, sobre todo porque encaja con su identidad cooperativa, con su lógica de intercooperación y con su vocación de fortalecer circuitos económicos alternativos en el territorio. Sus mayores fortalezas están en la red previa de confianza, en los valores compartidos y en la posibilidad de activar recursos que muchas veces quedan infrautilizados. Sus mejores oportunidades estarían en reforzar la recirculación del valor dentro del mercado social, aumentar el efecto multiplicador local y consolidar la cohesión comunitaria de la red.

Ahora bien, también me parece importante no idealizar la propuesta. Su éxito dependería de que la moneda sea útil, fácil de entender, bien organizada y realmente incorporada a la práctica cotidiana de las entidades. Si no consigue masa crítica, si se percibe como una carga o si no resuelve necesidades concretas, podría quedarse en una idea interesante, pero poco transformadora.

Por eso, mi conclusión final es que la moneda social tendría sentido en MESCoop Aragón no como símbolo aislado, sino como herramienta práctica de soberanía económica, intercooperación y fortalecimiento comunitario.

Bibliografía

Atxukarro, A. (2014). ¿Qué son las monedas complementarias? Observatorio de la Sostenibilidad, Fundación Cristina Enea.

Blanc, J. (2011). Classifying CCs: Community, complementary and local currencies types and generations. International Journal of Community Currency Research, 15(D), 4-10.

Briceño, T., y Stagl, S. (2006). The role of social processes for sustainable consumption. Journal of Cleaner Production.

Cahn, E. (2000). No more throwaway people: The co-production imperative. Essential Books.

Collom, E. (2008). Engagement of the elderly in time banking: The potential for social capital generation in an aging society. Journal of Aging and Social Policy, 20(4).

Corrons Giménez, A. F. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico [Trabajo de investigación, Universitat Jaume I – Universitat de València].

Hopkins, R. (2008). The Transition Handbook: Creating local sustainable communities beyond oil dependency. Finch Publishing.

Uso de IA

Para la elaboración de esta versión final he utilizado inteligencia artificial como apoyo para mejorar la redacción. El enfoque, la revisión crítica y la adaptación al caso de MESCoop Aragón han sido realizados personalmente.

Debate2en DAFO DEFINITIVO

  1. Sergio González Martín says:

    Buenos días Antonio José, creo que has trabajado muy bien la utilidad de la moneda social en cuanto a la recirculación de valor y la confianza lo que hace tu análisis DAFO muy completo.

    La idea de utilizar el crédito mutuo o activar recursos infrautilizados es muy buena pero creo que sería necesaria más concreción en cuanto a la aplicación de estos en el día a día. En este caso, cómo se podría empezar a mover el sistema bajo qué tipo de intercambios o gracias a qué entidades dentro de la red.

    La red de confianza es la fortaleza clave, ya que en redes muy grandes se deben intercambiar valores de verdad y no sólo compartirlos, haciendo que la red esté realmente activa.

    Creo que sería de gran utilidad añadir propuestas para evitar el riesgo de desgaste como limitar al principio los usos de la moneda social para asegurar que tenga movimiento o empezar con pruebas piloto en partes limitadas de la red.

    En cuanto al uso de tecnologías digitales, creo que desde el principio sería más sencillo implementar un sistema de saldos o vales físicos para garantizar un funcionamiento inicial más sencillo y luego ya incrementar el volumen y complejidad de la red digitalizando el sistema.

    Un cordial saludo

  2. Sergio Hervás González says:

    Buenos días, Antonio José:
    Considero que has desarrollado de manera muy sólida el papel de la moneda social, especialmente en lo relacionado con la circulación del valor dentro de la comunidad y la generación de confianza, lo que hace que tu análisis DAFO resulte bastante completo.
    La propuesta de incorporar mecanismos como el crédito mutuo o la activación de recursos que actualmente no se aprovechan me parece muy acertada. No obstante, echo en falta un mayor nivel de detalle sobre cómo llevar estas ideas a la práctica en el día a día. Sería interesante concretar de qué manera podría ponerse en marcha el sistema, qué tipo de intercambios lo impulsarían inicialmente o qué agentes dentro de la red podrían dinamizarlo.
    En mi opinión, la confianza entre los participantes es el pilar fundamental del modelo. Especialmente cuando la red crece, es importante que los intercambios generen valor real y no se queden únicamente en una lógica simbólica, para asegurar así una actividad constante.
    También creo que sería útil plantear estrategias para prevenir un posible desgaste del sistema, como por ejemplo acotar inicialmente los usos de la moneda social para fomentar su circulación, o bien comenzar con experiencias piloto en entornos más reducidos antes de escalar.
    Por último, respecto al uso de herramientas digitales, quizá sería más práctico comenzar con soluciones sencillas, como sistemas de saldo básicos o incluso vales físicos, que faciliten la implementación inicial. Más adelante, cuando la red esté consolidada, se podría avanzar hacia una digitalización más completa y sofisticada.
    Espero que te sea útil mi aportación.
    Un saludo!!

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Una moneda social/local podría afectar a nuestra entidad

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Una moneda social/local podría afectar a nuestra entidad

Buenas tardes, En esta aportación presento un análisis inicial DAFO sobre la posible influencia de una nueva moneda social local en MESCoop Aragón / Mercado Social Aragón. Se trata de una cooperativa de servicios vinculada a la economía social y solidaria que trabaja para fortalecer redes de intercooperación, visibilizar iniciativas transformadoras y fomentar un consumo más ético y responsable. Precisamente por ese carácter comunitario y territorial, me parece un caso muy adecuado para pensar qué podría aportar una moneda social…
Buenas tardes, En esta aportación presento un análisis inicial DAFO sobre la posible influencia de una nueva moneda social…

Buenas tardes,

En esta aportación presento un análisis inicial DAFO sobre la posible influencia de una nueva moneda social local en MESCoop Aragón / Mercado Social Aragón. Se trata de una cooperativa de servicios vinculada a la economía social y solidaria que trabaja para fortalecer redes de intercooperación, visibilizar iniciativas transformadoras y fomentar un consumo más ético y responsable. Precisamente por ese carácter comunitario y territorial, me parece un caso muy adecuado para pensar qué podría aportar una moneda social local y qué límites tendría en la práctica. La propia actividad plantea analizar fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de este tipo de iniciativas en entidades de la ESS. 

Desde el enfoque de las monedas complementarias, una idea importante es que estas no buscan sustituir la moneda oficial, sino complementarla y responder a algunos de sus límites, sobre todo cuando se trata de reforzar la economía local, la reciprocidad y la cohesión comunitaria (Atxukarro, 2014). Además, varios autores señalan que este tipo de monedas pueden ayudar a construir capital social, dinamizar economías locales, fomentar el compromiso cívico y fortalecer comunidades más resilientes (Collom, 2008; Graugaard, 2012; Gregory, 2009; Seyfang y Smith, 2002). 

Fortalezas

Creo que una de las principales fortalezas de MESCoop Aragón es que ya existe una red previa de confianza y cooperación. Esto es importante porque una moneda social no funciona solo como una herramienta técnica, sino como una práctica social que necesita participación, reciprocidad y cierta identificación con el proyecto colectivo. En este sentido, las monedas complementarias suelen tener mejores condiciones cuando se apoyan en comunidades activas y en relaciones previas entre las personas y entidades participantes (Cahn, 2000; Collom, 2008; Seyfang y Smith, 2002). Para una red como Mercado Social Aragón, esta base comunitaria ya existe en parte, y eso facilitaría su posible implantación. 

Otra fortaleza es que la lógica de una moneda social encaja bastante bien con la identidad de MESCoop Aragón. Según Blanc (2011), las monedas sociales se orientan sobre todo a proteger y fortalecer una comunidad, y su principio director es la reciprocidad. Esto conecta claramente con una entidad que trabaja desde la intercooperación y la economía solidaria. Además, Atxukarro (2014) explica que estas monedas suelen operar a escala local o regional y ayudan a implicar más a productores, compradoras y consumidoras en el desarrollo del territorio. Por tanto, en el caso de MESCoop, una moneda social podría reforzar una dinámica que ya forma parte de su razón de ser: mantener relaciones económicas más próximas, éticas y arraigadas al territorio. 

También veo como fortaleza que una moneda social podría servir para reconocer trabajos y aportaciones que el mercado convencional suele invisibilizar. Algunos autores destacan que estas herramientas permiten valorar mejor el intercambio de habilidades, el trabajo informal, el voluntariado o tareas que no siempre reciben reconocimiento económico en la economía de mercado (Gómez, 2008; Hopkins, 2008; Ryan-Collins et al., 2008). En una red de ESS, donde muchas veces lo relacional y lo comunitario importan tanto como lo puramente mercantil, esto puede ser especialmente relevante. 

Debilidades

Dicho esto, también hay debilidades claras. La primera es que poner en marcha una moneda social exige mucha implicación real, no solo simpatía con la idea. Aunque MESCoop Aragón tenga una base cooperativa fuerte, eso no significa automáticamente que todas las entidades y personas estén dispuestas a incorporar nuevos hábitos de intercambio, nuevas reglas o nuevas formas de pago. En el documento se señala que muchos estancamientos o retrocesos de estos sistemas tienen que ver con la capacidad adaptativa de sus usuarias y con su predisposición al cambio (Corrons, 2015). Eso hace pensar que una de las debilidades podría ser precisamente la dificultad de sostener el uso cotidiano de la moneda más allá del entusiasmo inicial. 

Otra debilidad posible es la necesidad de una buena organización interna. Una moneda social requiere reglas claras, confianza, seguimiento y una masa mínima de intercambios para que tenga sentido. Si no hay suficiente circulación, puede quedarse en algo simbólico. Además, aunque este tipo de sistemas pueden facilitar intercambios sin depender tanto del dinero convencional, eso no elimina por sí solo las limitaciones materiales o económicas de las organizaciones participantes (Coraggio, 2003; Lietaer, 2005; Primavera, 2001). En el caso de MESCoop Aragón, esto podría traducirse en dificultades para que todas las entidades encuentren usos reales, continuados y equilibrados dentro del sistema. 

Oportunidades

Las oportunidades, en cambio, son bastante interesantes. Una de las más claras es la posibilidad de fortalecer la economía local. Diversos autores sostienen que las monedas complementarias pueden aumentar la liquidez dentro de una zona, evitar que la riqueza salga rápidamente del territorio y generar un efecto multiplicador sobre la economía local (Danson, 1999; Pacione, 1997; Seyfang, 2001a; Seyfang y Longhurst, 2012). También Hopkins (2008) y Douthwaite (1996) señalan que estas herramientas pueden ayudar a construir circuitos locales de valor y a relocalizar procesos económicos. Para MESCoop Aragón, esto podría significar reforzar las relaciones económicas entre las entidades del propio mercado social y dar más consistencia al consumo responsable dentro de la red. 

Otra oportunidad importante tiene que ver con el impacto comunitario y social. Ryan-Collins et al. (2008) plantean que las monedas complementarias pueden contribuir al bienestar social porque favorecen el reconocimiento, el sentido de pertenencia y la autoestima. Cahn (2000) y Collom (2008) también destacan su potencial para generar confianza, solidaridad y vínculos de comunidad. Además, Seyfang y Smith (2002) señalan que estas iniciativas pueden resultar especialmente útiles para incluir a grupos excluidos o reforzar relaciones en comunidades fragmentadas. En una entidad como MESCoop Aragón, esto abre la posibilidad de que la moneda social no sea solo una herramienta económica, sino también una forma de reforzar la cohesión de la red y su dimensión transformadora. 

También me parece relevante que las monedas sociales pueden ser útiles en contextos de escasez o crisis. Algunos autores señalan que ayudan a movilizar recursos humanos y materiales que están infrautilizados y que pueden servir como apoyo cuando el dinero convencional no circula suficientemente (Coraggio, 2003; Kant, 2005; Lietaer, 2005; Primavera, 2001). Eso encaja con la idea de resiliencia que aparece asociada a estas experiencias, especialmente cuando una comunidad busca respuestas propias ante la fragilidad del sistema económico dominante (Graugaard, 2012; Gregory, 2009). Para MESCoop Aragón, esta sería una oportunidad importante: reforzar su autonomía relativa y su capacidad de sostener intercambios dentro de la red incluso en contextos difíciles. 

Amenazas

En cuanto a las amenazas, una de las más claras es que la moneda social no consiga suficiente participación y termine siendo usada solo por una parte muy reducida de la red. Si eso ocurre, el sistema puede perder utilidad práctica y quedarse en una propuesta con valor simbólico, pero con poco recorrido real. El propio documento advierte de que estos sistemas dependen mucho de que las personas los vean como una mejora y no como una complicación más en su vida cotidiana (Corrons, 2015). Por eso, una amenaza real en MESCoop Aragón sería que la moneda social generase más esfuerzo organizativo que beneficios percibidos. 

Otra amenaza es el contexto más amplio en el que se movería la iniciativa. Aunque la ESS tenga sus propios valores, sigue operando dentro de una economía donde predominan la moneda oficial, los hábitos de consumo convencionales y unas lógicas poco orientadas a la reciprocidad. Esto puede limitar la expansión de la moneda social, generar dudas sobre su utilidad o hacer que solo participe la gente ya muy concienciada. Además, si no hay una buena gobernanza o una pedagogía clara sobre para qué sirve y cómo funciona, pueden aparecer malentendidos, desequilibrios o desmotivación. En otras palabras, el riesgo no es solo técnico, sino también cultural y organizativo (Blanc, 2011; Place y Bindewald, 2013). 

Bibliografía

Atxukarro, A. (2014). ¿Qué son las monedas complementarias? Observatorio de la Sostenibilidad, Fundación Cristina Enea. 

Blanc, J. (2011). Classifying CCs: Community, complementary and local currencies types and generations. International Journal of Community Currency Research, 15(D), 4-10. 

Cahn, E. (2000). No more throwaway people: The co-production imperative. Essential Books. 

Collom, E. (2008). Engagement of the Elderly in Time Banking: The potential for social capital generation in an aging society. Journal of Aging and Social Policy, 20(4). 

Corrons Giménez, A. F. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico [Trabajo de investigación, Universitat Jaume I – Universitat de València]. 

Hopkins, R. (2008). The Transition Handbook: Creating local sustainable communities beyond oil dependency. Finch Publishing. 

Briceño, T., y Stagl, S. (2006). The role of social processes for sustainable consumption. Journal of Cleaner Production. 

Debate2en Una moneda social/local podría afectar a nuestra entidad

  1. Marti Xavier Jimenez Pozo says:

    Hola Antonio Jose, tu análisis DAFO de MESCoop Aragón me parece muy bueno, destaco entre todo lo de la red de confianza.
    También me ha dejado reflexionando el riesgo de que el entusiasmo se desinfle, porque la realidad es que al principio todo aparece un camino de rosas y todas las ideas son buenas pero de ahí a plasmarlas hay un mundo.
    Creo que siguiendo lo que dice Corrons tienes una gran oportunidad para sacar partido a esos recursos que se quedan parados. En las cooperativas a veces hay materiales o horas del personal que no se saben mover en euros y tener una moneda social puede ser un gran desatascador para que no se pierda el valor en el barrio.

  2. Francisco José Benítez Monge says:

    Hola Antonio!

    Creo que has realizado un análisis DAFO sobre MESCoop Aragón con mucha profundidad y rigor. Me ha parecido muy interesante cómo destacas la importancia de la red de confianza previa, ya que, como señala Corrons (2026), el dinero, y en este caso una moneda social, funciona en gran medida como un acuerdo social basado en la confianza y la participación.

    En relación con las oportunidades, coincido con la idea de movilizar recursos infrautilizados, pero me gustaría añadir que uno de los elementos más relevantes podría ser el efecto multiplicador asociado a este tipo de monedas. Al favorecer la recirculación del valor dentro de la propia red, se contribuye a evitar la fuga de recursos hacia el sistema convencional, reforzando así la economía social y la intercooperación entre entidades (Corrons, 2026). En un contexto como el de MESCoop Aragón, esto podría tener un impacto significativo en la consolidación del mercado social.

    Respecto a las amenazas, estoy muy de acuerdo contigo del peligro de que la moneda se perciba como una «complicación». Creo que se podría mitigar este problema si la infraestructura digital de esta moneda se basa en principios de cooperativismo de plataforma. Como señalan Fuester et al. (2021), la transparencia y la portabilidad de los datos son claves para evitar modelos extractivos y asegurar que la tecnología refuerce la democracia interna de la red en lugar de suponer una carga burocrática. Sin duda el posible éxito de  MESCoop dependerá de que la moneda no sea solo un símbolo, sino una herramienta de soberanía económica real que visibilice el valor social de la intercooperación.

    En conjunto, tu análisis refleja muy bien tanto el potencial como los límites de este tipo de iniciativas.

    Un saludo.

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Buenas tardes, En esta nueva aportación presento el análisis completo sobre MESCoop Aragón / Mercado Social Aragón, incorporando también algunas ideas surgidas a partir del intercambio con los compañeros y compañeras. MESCoop Aragón es una cooperativa de servicios vinculada al Mercado Social Aragón, y su función principal es fortalecer redes de economía social y solidaria mediante la intercooperación, la visibilización de iniciativas transformadoras y la promoción de un consumo responsable. Precisamente por esa función de conexión entre entidades, personas consumidoras…
Buenas tardes, En esta nueva aportación presento el análisis completo sobre MESCoop Aragón / Mercado Social Aragón, incorporando también…
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Buenas tardes,

En esta nueva aportación presento el análisis completo sobre MESCoop Aragón / Mercado Social Aragón, incorporando también algunas ideas surgidas a partir del intercambio con los compañeros y compañeras.

MESCoop Aragón es una cooperativa de servicios vinculada al Mercado Social Aragón, y su función principal es fortalecer redes de economía social y solidaria mediante la intercooperación, la visibilización de iniciativas transformadoras y la promoción de un consumo responsable. Precisamente por esa función de conexión entre entidades, personas consumidoras y proyectos, la digitalización puede tener un papel muy relevante en su desarrollo.

Las tecnologías digitales pueden ayudar a la entidad en aspectos como la comunicación, la coordinación interna, la difusión de actividades, la visibilidad de productos y servicios y la conexión entre las diferentes organizaciones que forman parte de la red. En una estructura basada en la cooperación, lo digital no solo sirve para hacer tareas más rápidas o más eficientes, sino también para reforzar vínculos, ampliar el alcance del proyecto y facilitar la participación. La digitalización ofrece oportunidades importantes para mejorar el funcionamiento de la entidad y ampliar su impacto social. Por ejemplo, puede facilitar que más personas conozcan el Mercado Social, acceder de forma más sencilla a información sobre iniciativas de ESS, participar en campañas o localizar entidades y servicios afines. También puede contribuir a una gestión más ordenada de la red y a una mayor capacidad de coordinación entre los distintos actores que la integran.

A partir del feedback recibido, considero especialmente interesante incorporar una idea que amplía este análisis: la digitalización no solo puede servir para mejorar la organización interna, sino también para medir y hacer visible el impacto social de la entidad. En el caso de MESCoop Aragón, esto podría traducirse en herramientas que ayuden a registrar mejor datos como el número de entidades participantes, el alcance de sus campañas, la actividad económica generada dentro del mercado social o el valor social producido en el territorio. Esto permitiría no solo mejorar procesos, sino también comunicar de forma más clara la utilidad social del proyecto y reforzar su legitimidad dentro de la economía social y solidaria. Eso sí, uno de los principales riesgos es la dependencia tecnológica, especialmente si la organización termina apoyándose demasiado en plataformas externas o herramientas desarrolladas desde lógicas empresariales poco compatibles con los valores de la ESS. También pueden surgir problemas en relación con la gestión de datos, la pérdida de autonomía o la adopción de tecnologías que reproduzcan dinámicas extractivas propias del capitalismo de plataforma.

Otro riesgo importante, señalado también en el debate, es la posible sobrecarga tecnológica. En organizaciones donde participan personas y entidades con distintos niveles de competencias digitales, implantar demasiadas herramientas o sistemas complejos puede generar estrés, dificultades de adaptación o incluso exclusión. Por eso, la digitalización no debería plantearse como una acumulación de recursos tecnológicos, sino como un proceso pensado desde la accesibilidad, la utilidad real y la inclusión.

En este sentido, creo que la clave está en desarrollar una digitalización alineada con los principios de la economía social y solidaria. Para ello, MESCoop Aragón podría apostar por herramientas sencillas y accesibles, acompañadas de procesos de formación y apoyo; priorizar, cuando sea posible, el uso de software libre o tecnologías éticas; garantizar una gestión transparente y responsable de los datos; y, sobre todo, asegurar que las decisiones sobre digitalización se tomen de forma participativa. También sería interesante que estas herramientas no solo mejoraran la eficiencia, sino que reforzaran la gobernanza democrática y la soberanía tecnológica de la propia red. Un saludo!

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  1. Jose Maria Romero Reguera says:

    Buenos días, Antonio José:
    Me ha parecido súper interesante y bien estructurado tu artículo sobre MESCoop Aragón.

    Le he estado echando un vistazo a su página y se demuestra que el buen uso de la tecnología y comunicación ayudan a difundir un mensaje y valores que, hasta hace poco, no se daba tanta importancia o no se cuidaba en detalle. Es una web muy rica en contenido visual y de calidad. Me ha encantado que el primer mensaje que se lee al entrar sea «Juntas, todo es mejor. Ayuda a crear una economía más justa y conoce iniciativas únicas, éticas y locales».

    Coincido contigo en que la digitalización en la ESS no puede limitarse a una mera cuestión de eficiencia organizativa, sino que debe incorporar los valores de la intercooperación y la soberanía tecnológica. Tan solo hay que echar un vistazo por sus plataformas para ver que la mentalidad de esta plataforma es esa.
    Siguiendo en línea con esto, el papel que juega la herramienta del «balance social» es increíble. Me ha sorprendido mucho puesto que no lo conocía y esta entidad mide y visibiliza el impacto social de una forma muy clara y profesional. La digitalización de este proceso de auditoría ética es precisamente lo que permite que MESCoop transforme sus buenas prácticas en datos visibles. A veces hablar de valores cooperativos, solidarios o sostenibles puede ser algo abstracto y ambiguo, pero al sistematizar indicadores como la equidad, sostenibilidad ambiental, trabajo digno o cooperación, permite comunicar la utilidad social de estos movimientos frente al mercado tradicional. La transparencia da credibilidad y me ha encantado.

    Creo que has acertado en cuanto a los riesgos del capitalismo de plataforma y la dependencia de herramientas extractivistas que chocan con los principios de la red. No he encontrado información sobre las empresas proveedoras de sus servicios tecnológicos o si han podido conseguir alojarlos en sectores europeos, españoles o con más componente social.

    Respecto a tu reflexión sobre cómo conectar entidades y personas consumidoras de forma ética, es un acierto absoluto. Lo han llevado a la práctica de una forma muy sencilla y visual. La APP del Mercado Social es una idea magnífica teniendo en cuenta que ha sido impulsada a nivel estatal y por nodos territoriales. Es una respuesta a cómo la tecnología puede fomentar el consumo consciente y de proximidad, añadiendo ventajas como la localización y catálogos onlines, pero apostando por modelos de negocio de la ESS.

    Por último, me surge la duda sobre si MESCoop promueve que las personas de más edad tengan acceso a este tipo de aplicaciones. No es poco lo que ya hacen, pero la brecha generacional es una barrera de entrada a la tecnología. No he tenido la oportunidad de descargar la APP, pero espero (y no lo dudo) que sea una aplicación sencilla para todos los públicos.

    ¡Gran publicación! Gracias por compartirla.

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Impacto de la digitalización

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Impacto de la digitalización

Buenas tardes! Como bien sabréis, la entidad que he seleccionado es MESCoop Aragón / Mercado Social de Aragón, una cooperativa de servicios que funciona como red de producción, distribución y consumo de bienes y servicios con criterios éticos, democráticos, ecológicos y solidarios. Además, se presenta como un espacio de trabajo colaborativo y de propiedad colectiva, orientado a la intercooperación entre entidades, personas consumidoras y movimientos sociales (REAS Aragón, s. f., párrs. 1-4; Mercado Social, s. f., párrs. 1-6). En una…
Buenas tardes! Como bien sabréis, la entidad que he seleccionado es MESCoop Aragón / Mercado Social de Aragón, una…

Buenas tardes!

Como bien sabréis, la entidad que he seleccionado es MESCoop Aragón / Mercado Social de Aragón, una cooperativa de servicios que funciona como red de producción, distribución y consumo de bienes y servicios con criterios éticos, democráticos, ecológicos y solidarios. Además, se presenta como un espacio de trabajo colaborativo y de propiedad colectiva, orientado a la intercooperación entre entidades, personas consumidoras y movimientos sociales (REAS Aragón, s. f., párrs. 1-4; Mercado Social, s. f., párrs. 1-6).

En una organización de este tipo, las tecnologías digitales ya tienen un papel relevante. La propia red destaca entre sus herramientas la web y las redes comunes, un catálogo compartido de entidades, espacios para visibilizar productos y servicios, y mecanismos de participación y comunicación dentro de la cooperativa (Mercado Social, s. f., párrs. 79-87; Mercado Social de Aragón, s. f., párrs. 31-34). Esto indica que lo digital no aparece solo como una cuestión técnica, sino también como una infraestructura para conectar oferta y demanda, reforzar la identidad colectiva y ampliar la visibilidad del mercado social.

Desde esta base, la digitalización ofrece varias oportunidades. Puede mejorar la coordinación interna, facilitar la comunicación entre entidades socias, hacer más accesible la información para consumidoras responsables y ampliar el alcance territorial del proyecto. La literatura sobre economía social señala que la digitalización puede ayudar a transformar modelos de negocio, profesionalizar capacidades digitales y consolidar herramientas colaborativas, algo especialmente importante en redes cooperativas y comunitarias (Fuster Morell et al., 2022, pp. 4-6; CIRIEC-España, 2019, p. 1). Además, la OCDE subraya que las cooperativas de plataforma, al usar webs o aplicaciones bajo propiedad y gestión de sus miembros, pueden constituir una alternativa para generar actividad económica con mejores condiciones de trabajo y una gobernanza más democrática que la de muchas plataformas convencionales (OECD, 2023, párrs. 1-3).

Sin embargo, la digitalización también plantea riesgos y tensiones. Uno de los más claros es la dependencia de plataformas corporativas que concentran poder, intermedian de forma extractiva y condicionan la visibilidad, las relaciones económicas y el acceso a los datos. En este sentido, varios trabajos advierten de que el capitalismo digital se apoya en la intermediación de plataformas, la precarización laboral y la explotación masiva de datos, dinámicas que chocan frontalmente con los principios de la economía social y solidaria (Espelt y Vega Rodríguez, 2025, pp. 88-89). También pueden aparecer desigualdades por brecha digital, dificultades de capacitación, adopción insuficiente de herramientas colaborativas y problemas para integrar perspectivas de igualdad y soberanía tecnológica en la práctica cotidiana (Fuster Morell et al., 2022, pp. 4-7; Espelt et al., 2024, p. 179).

Por eso, considero que el reto para MESCoop Aragón no es simplemente “digitalizarse más”, sino hacerlo de manera coherente con los principios de la ESS. Algunas estrategias razonables serían priorizar software libre y recursos abiertos, reforzar la formación digital de las entidades y de las personas socias, asegurar una gobernanza participativa sobre las herramientas digitales y cuidar especialmente la gestión de datos. En esta línea, el Comité Económico y Social Europeo ha señalado que la forma cooperativa en entornos digitales puede servir también para organizar el intercambio y la gobernanza de datos sin ceder el control a intermediarios externos (European Economic and Social Committee, 2021, párr. 1). Del mismo modo, investigaciones recientes sobre economía social destacan la importancia de impulsar infraestructuras tecnológicas cooperativas y orientadas al procomún digital como forma de disputar las lógicas dominantes del capitalismo de plataforma (Espelt y Vega Rodríguez, 2025, p. 88).

En mi opinión, la digitalización puede fortalecer mucho a una entidad como MESCoop Aragón si se orienta a mejorar la intercooperación, la visibilidad, la participación y el impacto social del proyecto. Pero para que eso ocurra, debe desarrollarse desde criterios de soberanía tecnológica, democracia, inclusión y cuidado de los datos. De lo contrario, existe el riesgo de incorporar herramientas digitales que aumenten la dependencia respecto a modelos empresariales poco compatibles con la economía social y solidaria (REAS Aragón, s. f., párrs. 1-4; OECD, 2023, párrs. 1-3; Espelt y Vega Rodríguez, 2025, pp. 88-89).

CIRIEC-España. (2019). Economía social y digitalización. Presentación del monográfico. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, (95), 5-9. https://ciriec-revistaeconomia.es/wp-content/uploads/CIRIEC_9500_presentacion.pdf

Espelt, R., y Vega Rodríguez, N. (2025). La digitalización de la economía social y solidaria en la era del capitalismo digital. Revista de Economía Crítica, (39), 87-103. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=10291132

Espelt, R., Vega, N., y colaboradores. (2024). Digital challenges in the social economy: Gender-egalitarian practices & FLOSS. Universitat Oberta de Catalunya. https://openaccess.uoc.edu/server/api/core/bitstreams/8894e040-a563-42f9-b500-5371cd3cee1d/content

European Economic and Social Committee. (2021). Non-standard employment and platform cooperatives in the digital transformation of industry (own-initiative opinion). https://www.eesc.europa.eu/en/our-work/opinions-information-reports/opinions/non-standard-employment-and-platform-cooperatives-digital-transformation-industry-own-initiative-opinion

Fuster Morell, M., Espelt, R., y Vega, N. (2022). La digitalización de la economía social: El caso de la ciudad de Barcelona. CIRIEC-España. https://openaccess.uoc.edu/items/ad7ac429-a053-4b48-815d-6ea227732683?locale=es

Mercado Social. (s. f.). Mercado Social Aragón. Recuperado el 16 de marzo de 2026.

Mercado Social de Aragón. (s. f.). Participa como entidad. Recuperado el 16 de marzo de 2026.

OECD. (2023). Platform cooperatives and employment. OECD Publishing.

REAS Aragón. (s. f.). Mercado Social de Aragón. Recuperado el 16 de marzo de 2026.

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