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La Fageda

Cuando escogí La Fageda como caso de estudio, la verdad es que no tenía muy claro si realmente era una ESS. Conocía la marca, obviamente por los yogures y demás productos lácteos, pero no había pensado demasiado en todo lo que había detrás. 

La cooperativa nació en 1982, fue creada por Cristòfol Dot, un psicólogo que decidió que las personas con enfermedad mental o discapacidad intelectual merecían algo más que estar encerradas en una institución. Su apuesta fue, para la época, algo sorprendentemente increíble. Crear una empresa real, que produjera productos, donde estas personas realmente trabajaran de verdad. 

Hoy La Fageda tiene unas 340 personas en plantilla. Más del 70% tiene algún tipo de discapacidad o trastorno mental grave. Producen yogures y postres que se venden en supermercados de toda Cataluña. Y económicamente es una empresa que funciona. Qué es lo que todavía sorprende a mucha gente, que un proyecto tan social y tan centrado en las personas, sea también viable en el mercado.

ESS, digitalización, finanzas éticas y monedas sociales

Una de las primeras cosas que entendí en este semestre es que la ESS no va simplemente de “hacer el bien”. Sino que es otra manera de pensar la economía, con reglas y prioridades distintas. Y La Fageda, la verdad, es un ejemplo muy claro para entenderlo.

Su estructura como cooperativa de trabajo, la gestión participativa, el hecho de que los excedentes vuelvan al proyecto, el vínculo tan fuerte con la Garrotxa… todo eso no es un eslogan, ni algo que se diga para quedar bien. Es simplemente cómo funcionan desde el primer día. Y lo que más me ha llamado la atención no es que cumplan los principios de la ESS, sino que los aplican en lo cotidiano.

Hay entidades que hablan mucho de valores, casi como si fueran un producto más. Y luego están las que actúan desde esos valores sin necesidad de anunciarlo constantemente. La Fageda, para mí, entra claramente en este segundo grupo.

Seguidamente, trabajamos el tema de la digitalización, estuve investigando muy a fondo. La Fageda, es una entidad que sí ha incorporado herramientas digitales (trazabilidad, gestión de la cadena de suministro, redes sociales…), pero lo ha hecho a su manera, y no siempre siguiendo la lógica de “optimizar por optimizar”. Y eso, pienso que abre un debate interesante. Esto es porque hay procesos que podrían automatizarse fácilmente, pero no lo hacen. El principal motivo, es que si se automatizan, desaparecerían puestos de trabajo ocupados por personas con discapacidad. Y ahí es donde toda la teoría que hemos ido viendo durante el semestre choca con la realidad cotidiana de una organización que prioriza a las personas por encima de cualquier innovación tecnológica.

En el fondo, La Fageda está marcando una línea muy clara, la digitalización es bienvenida, pero no a costa de quienes forman parte del proyecto. Y en un momento en el que la automatización y la IA se utilizan muchas veces como excusa para recortar empleo, esta postura tiene un valor descomunal. Es una decisión política, ética y profundamente coherente con su misión.

Finalmente, cuando empezamos a tratar las finanzas éticas, en esta parte del análisis, me di cuenta de que el caso de La Fageda no es tan lineal como parecía al principio. Sí, trabajan con banca ética y su manera de financiarse encaja bastante bien con sus valores. Pero cuando empezamos a estudiar el caso de las monedas complementarias, redes de intercambio y todo ese ecosistema alternativo, me di cuenta de que La Fageda no está metida en ese mundo. No tienen moneda social propia, no participan (al menos de forma visible) en redes de intercambio de la Garrotxa y, en general, su relación con las finanzas alternativas es bastante limitada.

¿Podría ser una oportunidad? Pues seguramente sí. En la comarca hay un tejido cooperativo que está creciendo y que podría generar conexiones interesantes. Pero también entiendo que La Fageda ha apostado por un modelo más convencional, que les ha funcionado muy bien durante décadas, y que meterse ahora en otras opciones alternativas implicaría un cambio cultural y operativo que quizá no está en su lista de prioridades. Y no lo digo como crítica, sino como una constatación bastante realista, ya que dentro de la ESS no todas las entidades tienen que hacerlo todo ni estar en todos los frentes.

La Fageda, ejemplo de éxito inclusivo - OEPCI

 

¿Cómo la entidad se alinea con los grandes marcos de política pública?

  • Los ODS

Cuando revisé cómo La Fageda se relaciona con los ODS, me llamó la atención que su conexión con ellos no parece forzada, sino que aparece de forma natural. Es decir, encajan de forma bastante orgánica con lo que ya hacen desde hace años.

El ODS 8, el de trabajo decente y crecimiento económico, lo cumplen de forma directa, ya que crean empleos estables y con sentido para personas que normalmente quedan fuera del mercado laboral y la empresa funciona económicamente. El ODS 3, salud y bienestar, forma totalmente parte del proyecto, porque entienden el trabajo como una herramienta terapéutica. Y el ODS 10, reducción de desigualdades, es básicamente lo que hacen cada día sin necesidad de anunciarlo. Finalmente, está el ODS 11, el de ciudades y  comunidades sostenibles, que quizá pasa más desapercibido, pero considero que tiene un gran enorme. La Fageda no solo produce alimentos, sino que forma parte del tejido económico de la Garrotxa. La riqueza que genera se queda allí, ayuda a mantener el territorio vivo y preserva un paisaje y una forma de vida que tienen un valor real para la comunidad.

  • Ateneos cooperativos

Los Ateneos Cooperativos, funcionan como espacios de apoyo y acompañamiento a proyectos de la ESS en cada territorio. No tengo claro si La Fageda participa activamente en el Ateneo de su zona, pero el encaje parece bastante natural que si. Y, si no existe ya esa colaboración, podría ser una oportunidad interesante para explorar, sin necesidad de grandes cambios ni complicaciones.

  • Plan de Acción de la UE 

En 2021, la Comisión Europea lanzó un Plan de Acción para la Economía Social que, de alguna manera, supone un reconocimiento explícito del papel que tienen las entidades como La Fageda en la construcción de otro tipo de Europa. El documento habla de visibilidad, de financiación y de crear ecosistemas de ESS.

Todo lo que menciona este Plan de Acción, se trata de cosas que La Fageda lleva haciendo desde hace casi cuarenta años.

Organizaciones como La Fageda podrán aprovechar las oportunidades de financiación que pueden surgir a partir de este plan. Hay que tener en cuenta que los fondos europeos suelen venir acompañados de mucha burocracia, informes, justificaciones y una lógica de proyecto que no siempre encaja con la manera de trabajar de una cooperativa que prioriza la estabilidad y el día a día. Aun así, el potencial existe y al final se trata de ver si encaja con su forma de hacer las cosas.

  • La contratación pública

Desde 2017 entró en vigor la Ley de Contratos del Sector Público que permite, por ejemplo, reservar contratos, incluir criterios sociales, valorar el impacto más allá del precio… 

La Fageda encaja perfectamente en ese marco. Podría ser proveedora de comedores escolares, hospitales, residencias, etc. El principal problema no está relacionado con la entidad. Está en que muchas administraciones siguen comprando con la lógica del precio más económico, sin tener en cuenta lo que cuesta (en términos sociales y económicos) la exclusión laboral de un colectivo. Eso acaba limitando el impacto que podrían tener entidades como La Fageda.

No lo digo como reproche a la cooperativa, sino como una crítica a como funciona el sistema en general. 

Valoración global y conclusión

Si algo me llevo de este semestre, y de analizar esta entidad, es la sensación de que otro modelo económico sí es posible.  Un modelo que necesita muchas cosas con tal de sostenerse, como por ejemplo, políticas públicas valientes, contratación responsable, financiación ética y, sobre todo, una sociedad que entienda que pagar un poco más por un yogur tiene sentido cuando sabes qué historia hay detrás.

La Fageda no es perfecta, de hecho, ninguna organización lo es. Pero lleva cuarenta años demostrando que la dignidad y la viabilidad pueden convivir, que no son polos opuestos. Y en un momento en el que el debate económico parece reducirse a elegir entre eficiencia o equidad, su existencia ya es una especie de recordatorio incómodo, pero necesario.

Interacción con la entidad

Durante la elaboración de este artículo he intentado ponerme en contacto con La Fageda para contrastar algunas de las reflexiones y obtener su punto de vista directo. He enviado un correo a su dirección de comunicación explicando el contexto académico de este trabajo y pidiendo una breve respuesta o conversación a las siguientes preguntas:

¿Cómo valora La Fageda su relación con el ecosistema cooperativo local de la Garrotxa, y hay sinergias que queráis potenciar en los próximos años?
¿Ha explorado la entidad alguna vez la posibilidad de participar en circuitos de intercambio alternativos o monedas complementarias?
¿Cuál es vuestra experiencia con la contratación pública como canal de comercialización?

En el momento de entregar esta actividad, desafortunadamente, la respuesta todavía no ha llegado. 

Bibliografía

Uso de IA

He usado inteligencia artificial como apoyo puntual, sobre todo para ordenar ideas, dar un poco de forma al texto y revisar alguna frase que me quedaba rara. Pero el contenido de fondo (las reflexiones, el análisis y qué incluir o qué dejar fuera) lo he trabajado yo mismo, a partir de los materiales de la asignatura y de todo lo que hemos ido haciendo durante el semestre.

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