Digitalizar sin perder el alma: El caso de la Cooperativa Molsa

Sin lugar a duda, la Cooperativa Molsa es un claro ejemplo de cómo la digitalización puede tener una gran relevancia dentro de una organización de la Economía Social y Solidaria (ESS), Pero ¿Cómo puedo indicar esto, siendo una cooperativa compuesta por una red de tiendas ecológicas basada en el comercio de proximidad, donde la actividad principal sigue siendo física?. Es cierto que en este contexto, la tecnología no podría ser el núcleo del modelo, pero sin duda alguna, cumple una función relevante como soporte para mejorar determinados procesos y hacerla fuerte en un mercado ya controlado.
Actualmente, el uso de herramientas digitales en Molsa se orienta principalmente a la comunicación externa y la coordinación interna. A través de medios digitales, la cooperativa puede transmitir sus valores, explicar su propuesta de consumo ecológico y mantener una imagen diferenciada frente a las grandes cadenas de distribución. Al mismo tiempo, estas herramientas son capaces de facilitar la conexión entre las distintas tiendas que forman parte de la red.
Desde un punto de vista empresarial, la digitalización es capaz de abrir varias oportunidades para reforzar el modelo. Una de las más claras de ver sería la posibilidad de mejorar la información que recibe el consumidor, especialmente en lo relacionado con el origen de los productos, su trazabilidad o su impacto ambiental. Este tipo de información puede convertirse en un elemento diferenciador clave frente a competidores que compiten principalmente en precio.
Otra oportunidad que observo es la mejora de la gestión operativa entre tiendas, por ejemplo, mediante sistemas compartidos de control de stock o de relación con proveedores. Esto permitiría ganar eficiencia y reducir costes sin necesidad de modificar el modelo de negocio.
De igual forma y tras un importante estudio, he llegado a considerar especialmente interesante la posibilidad de desarrollar un canal digital propio combinado con un sistema de recogida en tienda o puntos cercanos, en lugar de apostar por reparto a domicilio. Esta opción encaja mejor con la lógica de proximidad de Molsa y, además, desde un punto de vista de ADE, puede ser más eficiente en términos de costes logísticos y sostenibilidad.
Otra buena opción, o al menos muy interesante, la veo en el uso de herramientas digitales para la toma de decisiones dentro de la cooperativa, una acción muy utilizada por las grandes empresas, especialmente por las que están creciendo. En este sentido, la digitalización podría facilitar la participación entre los distintos establecimientos, especialmente teniendo en cuenta que no se encuentran en una única ubicación, pero hay que tener cuidado con este punto, ya que trasladar completamente estos procesos al entorno digital podría reducir la calidad del debate y la implicación real de los participantes, por eso puede ser una acción interesante de estudiar con mayor profundidad antes de valorar su implementación.

Por otro lado, la digitalización puede implicar ciertos riesgos. Uno de los que valoro como principales es la posible dependencia de plataformas digitales externas, que operan bajo modelos basados en el control de datos y la generación de valor económico a gran escala. Este tipo de dependencia podría limitar la autonomía de la cooperativa y entrar en conflicto con los principios de la ESS, dando una imagen equivocada hacia sus clientes.
Además, hay un gran riesgo de que una digitalización excesiva pueda afectar negativamente a uno de los elementos más importantes del modelo de Molsa: la relación directa con el cliente. Ya que gran parte del valor de estas tiendas está en el trato cercano y en la experiencia de compra, algo que no siempre se puede trasladar al entorno digital.
Por ello, considero que la digitalización en Molsa debería plantearse desde un enfoque equilibrado. Más que adoptar tecnología por tendencia, el objetivo debería ser utilizarla para reforzar su propuesta de valor. Esto implica priorizar herramientas que mejoren la eficiencia interna, aumenten la transparencia hacia el consumidor y faciliten la coordinación, sin perder el carácter local y cooperativo del proyecto.
En conclusión, sin duda alguna, la digitalización siempre será una palanca de mejora importante para cualquier empresa, incluida una ESS como la Cooperativa Molsa, pero se ha de utilizar o implementar de forma coherente con sus principios. El reto no está en incorporar más tecnología, sino en hacerlo de manera que contribuya a fortalecer su modelo basado en la proximidad, la sostenibilidad y la cooperación, evitando así perder su identidad como cooperativa basada en el consumo ecológico y el comercio local.
FUENTES:
Espelt, R. [Ricard]. (visualizado en 2026). La digitalización de la economía social y solidaria. [recursos de aprendizaje de texto o audiovisual]. Fundació Universitat Oberta de Catalunya (FUOC).
L’eix Sagrada Familia. (2026). MOLSA. https://www.eixsagradafamilia.com/es/socio/molsa
FUOC. (visualizado en 2026). La economía colaborativa procomún. [recursos de aprendizaje de texto o audiovisual]. Fundació Universitat Oberta de Catalunya (FUOC). https://materials.campus.uoc.edu/cdocent/PID_00268599/
PAMAPAM. (2026). Molsa l’estel. https://pamapam.cat/directori/cooperativa-molsa/
REAS. (Visualizado en 2026). Carta de Principios de la Economía Solidaria. https://reas.red/carta-de-economia-solidaria/
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